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Plinio el Joven, Epistolario, 24

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   Es sobre los últimos, los que dicen haber sido cristianos pero que ya no lo son, sobre los que pide una aclaración sobre qué hacer con ellos ya que los mantiene encarcelados mientras espera la respuesta de que hacer con ellos, me ha parecido que el asunto merecía que consultase tu parecer, en especial por el número de los acusados, muchas personas de todas las edades, de toda condición y tanto de uno como de otro sexo han sido ya procesadas, y muchas otras lo serán. Y el contagio de esta superstición no se ha extendido únicamente por las ciudades, sino que se ha propagado por los pueblos y campos. Piensa y así lo dice que la enfermedad puede ser detenida y curada y sugiere para ello que se les ofrezca el perdón en caso de arrepentimiento.    En la 97 tenemos la respuesta de Trajano: Mi querido Segundo, has seguido el procedimiento que debías en la instrucción de los procesos de aquellos que fueron denunciados ante ti como cristianos... No puede establecerse una ...

Plinio el Joven, Epistolario, 23

   Una muestra de lo anterior la tenemos en la carta 43. La ciudad de Bizancio enviaba un legado a Roma para, con motivo de algún hecho memorable, presentar sus respetos al emperador. El costoso viaje era sufragado por los ciudadanos. Plinio suprime el viaje y que en su lugar se envíe un decreto manifestando su lealtad al emperador. En la siguiente carta tenemos la contestación de Trajano: Mi queridísimo Segundo, has obrado excelentemente al eximir a los bizantinos de esos doce mil sestercios que gastaban en enviar ante mí a su legado... Ésta (la ciudad) cumplirá con su deber simplemente con enviarme su decreto de homenaje a mi persona a través de ti.     El trasiego de cartas y de noticias no hubiera sido posible sin las útiles calzadas romanas que recorrían todo el Imperio. Éstas, además, contaban con un servicio de postas a cargo del Tesoro con todos los servicios que se pudieran necesitar durante el viaje. En la carta 45 nos dice que para su utilización era ne...

Plinio el Joven, Epistolario, 22

   Con motivo de un incendio en una ciudad que carece de medios para sofocarlos (10,33), Plinio solicita crear una corporación de bomberos, aún sabiendo que va contra las directrices que le han marcado. Ya al final de la República, el Senado abolió muchas asociaciones y colegios profesionales por temor a que se conspirase contra el estado y es la misma razón que le da Trajano en su respuesta negativa, hemos de recordar que esa provincia y dentro de ella especialmente esa ciudad se han visto perturbadas por facciones de ese tipo. Cualquiera que sea la denominación que demos a un grupo de personas reunidas para un mismo fin, cualesquiera que sean las razones por las que les permitamos asociarse, acabarán convirtiéndose en sociedades secretas y eso en un breve plazo de tiempo. Cuestión ésta que no debemos olvidar cuando hablemos (hablen) de los cristianos.    En la respuesta a la carta 92 se matiza el asunto de las asociaciones en su tiempo. Con motivo de la respuesta...

Plinio el Joven, Epistolario, 21

   Con respecto a la construcción de los baños en Prusa (10,23), Plinio le comenta al emperador la forma de financiarla, cobrando las deudas a los particulares y con una parte de los gastos en aceite de sus habitantes. Gasto que corresponden al dinero dedicado al reparto de aceite para alimentación de los más desfavorecidos. La cauta respuesta de Trajano autorizando los trabajos no se debe sólo al temor de que la medida provoque disturbios y ya podrían tomar nota algunas organizaciones de hoy tan inclinadas al clientelismo político: Si no va a resultar una carga para los recursos de los ciudadanos de Prusa, podemos acceder a sus deseos, siempre y cuando no se cree un impuesto especial para ese fin, ni ello sea causa de que, más adelante, no dispongan de fondos suficientes para los gastos indispensables.     Tenemos muestras por todo el Mediterráneo del afán constructor de Roma y la capacidad de sus ingenieros, de manera que no nos puede extrañar que Plinio (10...

Plinio el Joven, Epistolario, 20

   La primera diferencia que observamos en el libro décimo es que en él encontramos un único destinatario, Trajano, y que, además, incluyen sus respuestas. Lo que no significa que todas sean suyas, muchas de ellas han sido redactadas por sus secretarios, funcionarios especializados en estos temas. Cuestión que se observa claramente en las respuestas a felicitaciones como por ejemplo las de la celebración de el ascenso a emperador de Trajano en 10,52 y 10,102 en que las respuestas son casi idénticas. Las felicitaciones eran una cuestión oficial y por ello se dejarían en manos de los secretarios el contestarlas. Así ocurre también con las del inicio del año (el tres de enero) 10,35 en se hacen votos y ofrendas a los dioses o en la 88 y 100 en la que le felicita por su cumpleaños.    Otra de las diferencias es que aquí se sigue el orden cronológico para exponerlas, de manera que podemos reconstruir sus movimientos en la provincia durante los dos años que durará su man...

Plinio el Joven, Epistolario, 19

   Pero su auténtica pasión, no se cansa de repetirlo, es la literatura, y en particular la poesía. Lo cierto es que los pocos versos que nos han llegado son los que tuvieron cabida de algún modo en este Epistolario. En sus cartas alude a muchos poetas que eran contemporáneos suyos y a los que sólo conocemos por ellas, la composición de poemas era mayoritariamente entendida como una actividad de recreo, una ocasión para lucir sus actividades y que era practicada de manera generalizada por caballeros, nobles y patricios. Esta tradición volverá a aparecer en Europa de la mano de trovadores y sobre todo de las trovairitz, es decir de trovadoras, a finales del siglo XI. Mujeres de la nobleza que componían versos acompañados de música y a las que será preciso dedicarles un capítulo más adelante, y no sólo por la escasez (o arrinconamiento) de su número (el de mujeres) dedicadas a la producción literaria sino por su calidad y por los asuntos que tratan, sin duda una visión de la vi...

Plinio el Joven, Epistolario, 18

   Pero hay otra finca a la que también dedica una de las cartas para describirla, Los Tuscos (5,6), al sur de la provincia de Etruria y norte de Roma, al pie de los Apeninos. Aquí se extiende en describir lo saludable que es, las bondades de su clima y los campos que la rodean y la distribución de la casa; aquí se entretiene en describir las salas dedicadas al baño, vestidor y tres piscinas a diferentes temperaturas; era normal en las casa de los personajes poderosos disponer de baños aunque acudiesen también por cuestiones sociales y de costumbre a los públicos. En el caso de los Tuscos, sobre el vestidor, había una sala dedicada a los juegos de pelota, a los que tenían gran afición. También disponía de un hipódromo donde hacer ejercicios o dar paseos a caballo, en muchos lugares han sido colocados bancos de mármol... Al lado de estos hay pequeñas fuentes y por todo el hipódromo suena el rumor de los arroyos. Lo que destaca más de todo esto no es el lujo, que resulta eviden...

Plinio el Joven, Epistolario, 17

   De todo lo observado podemos deducir que su máxima aspiración, tras la de trascender a su tiempo, es llevar una vida ordenada retirado en una de sus villas en el campo. Es ahí donde puede disfrutar de su ocio haciendo las cosas que le gustan, cazar, escribir poesía, reelaborar sus discursos y revisar su correspondencia. Los medios siempre los tuvo, lo único que se interpone a su deseo es su inmenso sentido del deber y la responsabilidad que atribuye a su posición social.    Cree, sinceramente, que hay una edad, cuando uno se hace mayor, en la que se debe abandonar la vida pública y libre ya de ocupaciones dedicar su tiempo a uno mismo. Pero haciendo las cosas que él considera apropiadas y sanas a esa edad. De ahí sus elogios a los que así lo hacen. La carta 3,1 nos lo aclara: Por mi parte, me causa tanto placer la contemplación del curso regular de los astros, como la de la vida regular de los seres humanos, y en especial, de los ancianos. Pues mientras que en l...

Plinio el Joven, Epistolario, 16

   No podemos dejar este asunto sin conocer su opinión sobre cómo actuar frente a algunas cuestiones relativas a los testamentos, rama en la que podemos considerarlo experto. En 4,10 a la consulta de un amigo sobre un legado a un esclavo que en el testamento no hay nada que indique que se le ponga en libertad: me dices que le ha asignado un legado en estos términos: "Para Modesto (el esclavo) al que he concedido la libertad"... A Modesto ni se la debe la libertad, puesto que ésta no le ha sido expresamente concedida, ni el legado, puesto que la testadora se lo ha dejado a su esclavo. A mí, sin embargo, este juicio me parece un error manifiesto, y por ello creo que nosotros, como si Sabina (testadora) así lo hubiese escrito expresamente, debemos hacer lo que ella por su parte creyó haber escrito... La comprensión de la verdadera voluntad de los difuntos, tiene fuerza de legítimo derecho a los ojos de unos herederos honrados. No es la única vez que se refiere a estos asuntos y...