Aristófanes, Las Nubes, 5
Estrepsíades sale de casa con el temor de que llegue el día viejo y nuevo, porque tendrá que vérselas con sus deudores ante el tribunal. Los griegos contaban los días del mes del uno al veintiuno, y luego hacia atrás, noveno, octavo... y el último se llamaba día viejo y nuevo. Y comenzaban de nuevo. En los tribunales, el demandante hacía la denuncia estando presente la parte contraria, que ha sido citada también. Para instruir la causa, ambas partes debían depositar la cantidad consignada en la denuncia y el que perdía, perdía también el depósito. En otros delitos, si la denuncia no prosperaba, la acusación tenía que pagar una fuerte multa al tribunal. El protagonista ve a Sócrates, le pregunta si su hijo ha aprendido y le contesta que sí. Estrepsíades: Gritaré entonces en voz alta mi grito: Ah, llorad prestamistas, vosotros, el capital y los intereses de los intereses. Pues ya nada malo podréis hacerme, tal es el hijo criado par...